Nicolás Muller 1913 - 2000 Una semblanza en el centenario de su nacimiento

Una semblanza de Nicolás Muller en su centenario de nacimiento.

Hay varias biografías rodando por ahí de quien fue mi padre. Entre ellas, la que él mismo escribió y que se incluyó en el libro que el llamaba "el ladrillo" (inter-nos): "La Luz Domesticada" de J. Girón. 

Independientemente de las mismas y los datos objetivos que en ellas se encuentran, así como algunas o muchas de sus fotos emblemáticas, que yo no puedo incluir aquí, lo poco que puedo aportar en lo que a su curriculum respecta, se refiere a cómo era su persona, su relación conmigo, una de sus hijos, sus gustos y disgustos, su visión de la vida y quizás un poco de su humor y actitud ante esta y alguna cosilla más.

Lo hago más bien en su memoria y para que quizás tengan referencia directa sus nietos y bisnietos, sobre todo los que no le conocieron...

El abuelo Muller nació en Oroshaza, un pueblo del sur de Hungría, el 18 de Abril de 1913. Su padre era Janos Mûller y su madre Irma Grossman. Era el mayor de dos hermanos. Después de él llegó al mundo Pali (quien posterior a la II Guerra mundial cambió su apellido cuando vivió en Paris el resto de su vida, pasando a llamarse Paul Marai, fotógrafo profesional también). 

Se crió muy sano y fuerte a base de hígado de oca, que en Hungría es lo mejor que hay, mal que les pese a los franceses...dentro de una familia judía, pero no ortodoxa, ya que nunca fue religioso y que yo sepa hasta se criaba algún cerdo en el jardín y había que esconderlo cuando iba el rabino de visita. Su padre era abogado y presidente de la comunidad judía de su pueblo, así como vice-presidente de un banco en Budapest. Además era masón, rotariano parece ser. Su madre, ama de casa, y una mujer que debió ser muy intuitiva, porque le mandaba a su hijo (Miklos) a recoger a su padre a la estación fuera de las fechas previstas de vuelta a casa "porque si". Y no fallaba al parecer. 

Allá que llegaba y sorprendía a mi padre, lo cual parecía mosquearle...Yo llevo el nombre de mis dos abuelas, por algo será que soy un pelín bruja.

Nicolás fue al colegio  e Instituto en una ciudad cercana, Hódmezövásárhely, y posteriormente a la Universidad en Szeged, donde estudió Derecho y Ciencias Políticas, doctorándose en ambas disciplinas. Estos estudios superiores entiendo que los hizo por deseo de su padre, ya que él parecía tener muy claro que lo que amaba hacer en la vida eran fotografías. Le regalaron una cámara cuando tenía 13 años y existen fotos hasta de sus compañeros de clase de aquel tiempo. Vivió en un tiempo difícil, en el que Hungría era un pequeño país feudal, con muchas necesidades, con una infancia rodeada de un ambiente de guerras y post-guerra mundial (la primera) y posteriormente de pre-guerra mundial (la segunda). A pesar de ello, y como siempre decía el era un "superviviente" y además afortunado, porque pertenecía a una familia acomodada y aunque le tocó saltar por las ventanas de las aulas universitarias cuando iban de visita los nazis húngaros, logró salvarse de muchas "quemas". Sin embargo logró plasmar en sus primeras fotos aquello que más le interesaba, amaba o preocupaba. Generalmente las personas y su mundo. Yo creo que tenía un don especial para exponer su alma...pero claro, hizo miles de fotos de paisajes para sus libros, y miles de fotos de estudio para sus clientes y otras cosas.

Pero esa época de juventud (hasta los 25 años), y desde el punto de vista de la fotografía, creo que marcó lo mejor de su obra, quizás por el interés y el entusiasmo que puso en el oficio, pero también imagino por el entorno y el tiempo que le tocó vivir sin duda convulso e incierto además de las amistades que trabó y con las que compartió una aventura vital que dejaron huella para el resto de su vida. Naturalmente, yo no la viví, pero si nos contó montones de cosas que también están plasmadas en sus fotos. Cosas tan impresionantes como esa foto en Hungría, con un hombre "cuenta-cuentos" rodeado de niños extasiados. Era un tiempo en que la cultura se transmitía a los campesinos por via oral. Un tiempo que él contribuyó a cambiar a través de sus fotos. Tenía el privilegio de acceder a libros y a una cámara de fotos que le convirtió en "foto-reportero" social- de los primeros. Tenía amigos poetas, artistas e "inquietos" políticos. Casi se busca un disgusto porque hubo otra foto (la de un campesino a torso desnudo tirando de una carga, y con correajes a su alrededor) que llegó a ser objeto de una interpelación en el parlamento húngaro, por la cual casi le "empuran" ya que sintieron que estaba dando una imágen de pueblo esclavizado que no debía interesar...Y así muchas de sus fotos con una historia humana y real detrás, que pudimos conocer de primera mano.

Esteta, melómano, amante de la buena mesa y de las mujeres, especialmente de las guapas, son todas cosas totalmente aplicables a Nicolás, y contrastable por los que le conocimos. Tierno, entrañable, cultísimo e inteligente también. Y melancólico. Y muy amado. Guapo precisamente no, pero sumamente atractivo y magnético si. Las mujeres solían tirársele al cuello normalmente. Nicolás era especial, incluso para su mujer - a quien sabía que sería a la única que no sobreviviría. Solía decir que había sobrevivido a los nazis, esquivado a la II Guerra (cuando Hitler subió al poder en 1938, su padre le aconsejó que se marchase de Hungría, porque la cosa se estaba poniendo muy fea para los judíos), y después de 2 años viviendo en Paris volvió a esquivar el desastre mediante encargos fotográficos de revistas francesas para realizar en Portugal. Allí también estaba la PIDE (policía política de Salazar) que le metió en chirona por hacer fotos donde no debía...Pero volvió a escapar gracias a su padre,masón, que tiró de Club Rotary y pudo salir a Marruecos. Sobrevivió a los moros, a Franco y hasta la falta de trabajo en el estudio a temporadas largas...Pero como bien dijo "no sobreviviré a la señora" (es decir a Lina). Efectivamente, no la sobrevivió, pero de algunas formas si: se refugió en Andrín en las últimas dos décadas de su vida, y pudo disfrutar de su paisaje y su música casi hasta el final.

Curiosamente la autobiografía que escribió, terminaba en su llegada a España. Yo le pregunté la razón de no seguir - y me respondió que ya no tenía interés el resto...Supongo que "sistemarse" como padre de familia, con estudio abierto en Madrid, allá por el año 1948, y finalmente integrarse en un mundo de "paz" o más estable, rompió la racha de aventura vital que hasta entonces había llevado.

Vivió en Tanger durante 7años (1941-47),  aquella famosa época de la película "Casablanca". A veces pienso que le tocaron épocas sumamente "fotogénicas" como esas primeras fotos de Hungría que tanto recuerdan a la película "Il Novecento" o esta otra de Marruecos, en que esa ciudad era internacional y en la que se cocieron tantísimos acontecimientos. Me lo imagino alucinando al realizar esas fotos en blanco y negro cargadas de contrastes de luz y exotismo para un húngaro llegado allí de una patada que le dieron los portugueses...

Además pasaban cosas muy importantes en su vida aparte de la guerra europea, claro está. Había dejado a su novia en Hungría, a sus padres y a su hermano. Mantenía su comunicación con ellos, y abrió su estudio en esa ciudad, en la que se convirtió en el fotógrafo de moda. Sus padres murieron en poco espacio entre ellos. Sus comunicaciones eran medio en clave como era la usanza, porque el correo se espiaba, y había que decir que hacía "buen tiempo" pero que estaría infinitamente mejor allá donde estaba, para que no le diesen tentaciones de volver. Mi padre tuvo también mucha suerte aquí. Mis abuelos no murieron en las cámaras de gas, porque en Hungría las deportaciones de los judíos empezaron muy tarde en la guerra, y aunque mi abuelo hubiera estado muy señalado para ser candidato a ello, tuvo la "suerte" de padecer diabetes y morir antes del horror final - y mi abuela le siguió rápidamente creo que víctima de un cancer. Gracias a Dios. Por todo. Es notable  la cercanía de algunas almas en esta vida y mis abuelos, aunque no les conocí debieron ser un claro ejemplo. Mi padre decía que nos perdimos muchísimo al no haberlos conocido. Y lo creo. 

Mi tío Pali no tuvo tanta suerte. Fue llevado a un campo de trabajo, en donde contrajo el tifus y padeció mucho. Pero también sobrevivió y a él si le conocí. Fue en mi primer viaje al extranjero-sin familia- a Paris en el año 1965. Mi padre y él arrastraban diferencias, ya que mi padre no aprobaba su actitud en el pasado por cuestiones que nunca supe bien, pero que tenían que ver con lo que llegó a hacer al desprenderse de las propiedades de los abuelos o alguna deuda, por lo cual yo no había tenido contacto en mi infancia con él. Pero fue un encuentro maravilloso. Era un hombre muy bohemio, muy dulce y con unos ojos grises interminables que se dehizo en atención y generosidad durante mi visita. Reconocí a mi padre y su parecido con él en su sonrisa pícara y cómplice. Al final mi padre se reconcilió con él y fue a Paris y estuvo con él en su muerte. Cosas de esta familia, nos pasamos la vida matándonos pero queriéndonos. Ni contigo ni sin ti, sino todo lo contrario. Y repetimos en las siguientes generaciones, me temo.

II

Bueno, ibamos por Tanger...penúltima estación de su periplo principal. Por el año 1944, en verano, fue invitado a hacer una exposición de sus fotos marroquíes en el Hotel Palace de Madrid, a través del Mº de Asuntos Exteriores español. Y en este lugar emblemático de Madrid su destino se cruzó con el de Lina (su mujer). Según todo el mundo, era una señora de belleza espectácular. Y el esteta que había en él, quedó deslumbrado, y como buen Aries, siguiendo su impulso antes que al pensamiento, vio pasar a esa chica 6 años menor que él, que iba a ver su exposición. Pensó para si: "Con esa mujer me voy a casar" (¡ni más ni menos!). Y vive Dios que así fue, y no después de muchas historias, no...¡Antes de tres semanas se casaban en Tánger!...En fin, un flechazo express...que naturalmente ocasionó muchos platos rotos posteriormente en la vida, pero mira por donde, aqui estamos todavía, los hijos y nietos del "superviviente". La historia de la pareja es para varias películas, porque si el abuelo Muller podía contar historias super-interesantes de su vida y peripecias, la de su "señora" mujer no se quedaba atrás...Pero eso sería contar otra vida y no hay sitio para tanto aqui...Baste una pequeña pincelada para decir que fue una relación muy complicada, apasionada y por un lado muy fructífera y por otro muy destructiva. Se quisieron y se odiaron hasta la última playa que se dice. Desdeluego ninguno era perfecto, y lo que estaba claro es que debían mantener esa relación karmica buena o mala hasta el final de la vida de papá. Lo importante era que había que mantenerla fuese buena o mala.  Y la tensión era enorme. Yo tardé mucho en mi vida en reaccionar, para desapegarme del papel de "para-rayos" que me adjudiqué o adjudicaron. Tenía ya 24 años cuando decidí que esa no era "mi película" y que mis padres, más allá de serlo, eran gente como la demás con sus aciertos, sus fallos, sus pasiones y sus rollos. Lo bueno creo que fuimos el fruto de toda esa "electricidad", sus hijos, tanto los que tuvimos suerte como los que no. Yo tengo más recuerdos haciendo de "padre-madre" de ellos que viceversa. Y otra cosa: yo no les vi nunca perderse el respeto mutuo, en el sentido de que se les entendía orgullosos el uno del otro, y tampoco hubo "maltrato" más allá de insultos sutiles y algunos cabreos monumentales por parte del abuelo que cuando no aguantaba más se largaba incluso de su casa si a su "señora" se le ocurría ir a pasar unas vacaciones a su exilio de Andrín- a tocarle los cojones...Lo cierto es que se separaron pero nunca se divorciaron. Eso ocurrió más o menos por 1980.

El primer hijo fue Pablo, que nació en Tanger en el 45. Inauguró un tiempo de paz en el mundo. Las fotos del album familiar, con un flamante padre bañando a su hijo muestran una felicidad reconfortante. Despues, en el 48 llegó Ana. El ojito derecho de su fotógrafo papá y continuadora de su oficio. Fue el tope de la felicidad en la vida de Nicolás...porque siempre había deseado tener una hermanita, en lugar del hermano que tuvo/ o además de... Esto ya ocurrió recién trasladada la familia a Madrid y cuando abrió su estudio en la Castellana (encima de Embassy). Luego llegué yo, Carmen, en la nochebuena del 49 en Chamberí - un error de cálculo "ogino", como se me comunicó en su día (jaja), y 7 años después (en el 56), el benjamín, Nicky (otro error de cálculo parece ser), que sirvió para cerrar la serie y de muñeco vivo para sus hermanas.

En general Nicolás fue un buen padre de familia pero a mi manera de ver, bastante duro con los chicos, especialmente con Pablo, a quien le caían castigos por sus trastadas, que a mi me parecían excesivos. A Pablo le caían encerronas en una despensa grande que había en el pasillo de casa, con unos agujeritos de respiradero, por los que recuerdo haberle "pasado" algo de comer o de jugar durante esos castigos. Y algunas palmetadas en el culo también, cuando traía notas pésimas. Y a Nicky le cayó un rapado de pelo "al uno" por meter mano en la caja fuerte en una ocasión. En fin cosas que confirman que en todas partes cuecen habas y a nuestro padre no hay que "sanitizarlo" a estas alturas - ya que demostró con creces proporcionarnos mucho más bien que mal. Otros tiempos y otros métodos educativos. Yo me parece que me salvé siempre, aparte de alguna bronca por algún gesto antipático - pero nunca probé las iras de mi padre. Gracias a Dios. A los del signo del Buey chino, (iguales ahí mi padre y yo) mejor no nos toquen gli coglioni, porque tenemos muchísima paciencia, pero un pronto muy malo, mejor correr en caso de necesidad. 

Ana tampoco se salvó de dormir alguna noche en el descansillo de casa, por llegar tarde y mi madre vio volar por los aires su montaña de bisutería sin ordenar de la mesa de la sala, algún día que mi padre llegara "calentito" después de ver mucho tiempo en desorden su salón...volcara la mesa y mi madre le llamara "vándalo judío" (jaja)

Nos proporcionó una educación en la medida de sus posibilidades...En tiempos de poco trabajo tenía a cuatro chavales en el cole (a Pablo interno en Inglaterra durante 4 años) y a los demás en el Colegio Británico de Madrid. Un pastón para la época, pero mucha "visión de futuro". Como dicen los oráculos, los ingleses ya no reinarán en los mares, pero serán los que eduquen a la humanidad - lo cual creo que se ajusta bastante. Lo cierto es que todos nosotros hemos viajado mucho, aprendido idiomas a barullo (Nicolás hablaba húngaro, alemán, inglés, francés y además latín y griego claro), y siempre nos hemos desenvuelto sin problemas y ganado la vida a causa de esa educación. Eso si, no insistió mucho en que las chicas siguieran estudios superiores (tampoco lo pedimos), pero nos puso a currar bien pronto. A Ana como ayudante en el estudio - cosa que continuó como carrera de fotógrafa toda su vida y a mi como secre, con lo que empecé a ganarme la vida a los 16 años.

Entre los años 50-70 Nicolás sacó adelante a la familia con más gloria que pena, en una España de la dictadura que no era fácil para nadie. Su vida profesional se desarrollaba básicamente en los estudios fotográficos que tuvo en Madrid (Castellana 12, Serrano 8, y Serrano 18). Cuando flaqueaba el trabajo y no aparecía gente a retratarse, mi madre practicaba habitualmente los paseos a la Iglesia de San Nicolás de Bari, en la calle Atocha, los lunes, y se producía siempre el milagro de llegar a fin de mes.

Ella siempre ha sido una mujer muy sociable y con muchísimas amistades (y ex-novios), con lo cual hacía una labor de marketing para mi padre muy importante. Porque mi padre se hacía poca auto-propaganda. Mi padre acudía habitualmente a las reuniones de la Revista de Occidente y se relacionaba, y retrataba a lo más granado de la intelectualidad de la época, a los artistas, pintores, músicos, filósofos y escritores más prominentes de España. Hubo una idea en su cabeza de hacer un libro que él hubiese titulado "Mis ausentes", reuniendo las fotos de todas esas personas y personajes que un día pasaron por su estudio, muchos de los cuales se convirtieron en amigos. No se llevó a cabo nunca. Imagino que no vendía. También le acompañé a menudo a su café-tertulia en el café Gijón, donde se reunía con ellos. Durante años realizó las fotos de los catálogos de pintores y artistas de la época a cambio de alguna de sus obras. Reunió así una colección importante de pinturas y esculturas. Trabajos que intercambiaba en vez de cobrar. Solía decir que España era un país de pintores. Si hubiese espabilado un poco antes... (en Paris conoció a Picasso, que se enamoró de sus fotos y él corrió a regalárselas, sin hacer ningún "intercambio") otro gallo nos cantare - pero bueno, se ve que de "judío" en ese aspecto le cundía poco.

De cualquier forma, el trabajo del estudio estuvo salpicado de la realización de varios libros de fotografía y los viajes que implicaron los mismos por España. Tuvo "enchufe" a la hora de conseguir un primer coche: un Renault "cuatro cuatro" para lo que allá en el año 54 hacían falta permisos y burocracias que algún amigo que trabajaba en el ministerio de comercio le facilitó. El caso es que en la calle Zurbano, donde vivíamos, y entonces era de dos direcciones, era el único coche aparcado. Un lujazo. Yo de lo que me acuerdo es de que entrabamos como 9 personas en él...muchos niños claro,  y que ibamos de excursión a la Casa de Campo con él. También viajábamos a Asturias en aquella lata y los viajes eran de 10 o más horas. Y otra imágen en mi cabeza es la de ese coche metido en una red y colgando de una grua que lo depositaba en el Puerto de Palma de Mallorca, tras una travesía en barco, aquel verano del 57 - que fuimos de veraneo a Paguera. 

También nos invitaban en familia a la Legación de Hungría, para ver los desfiles militares de Franco desde un bacón privilegiado de la Castellana en esos tiempos. Cuando estalló la revolución húngara en el 56, recuerdo también su preocupación por aquellos hechos y la ayuda que se reunía en esa Legación...

Recuerdo una adolescencia llena de visitas a conciertos de cámara con mi padre. Le hubiese encantado ser director de orquesta, porque la música, junto a Cigany (su perro puli húngaro) y su gato Pico (un guapo siamés), en la última parte de su existencia fueron sus más fieles compañeros en la vida. Nicolás disfrutaba de la música clásica a tope desde mis más lejanos recuerdos. Desde los discos de "La voz de su amo" de vinilo del gordo, hasta los cd en la radio de Andrin. Mozart, Bach, Verdi, y un largo etc.

En el 64 y el 66 nos llevo a hacer dos largos viajes en coche durante el verano, por media Europa (todos menos Pablo que ya vivía fuera). En el 66 llegamos hasta Hungría. Fue posiblemente el viaje más emotivo de nuestra vida.Otro 'milagrito' fue que pudiesemos entrar en el país. Llegamos a Viena y esperamos una semana a que nos concedieran los visados. Una suite con piano es lo que quedaba para alojarse en el hotel y costaba una pasta que casi tuvimos que regresar....pero finalmente nos concedieron los visados y allá que regresó Nicolás a su tierra natal después de 28 años. Toda una odisea. Levábamos otro Renault más moderno con matrícula española. Los húngaros flipaban bastante con la matrícula posiblemente nunca vista, pero quizás más cuando mi padre sacaba la cabeza de un coche lleno de familia que les pedía alguna indicación en húngaro...Cuando lo hacía, lo normal es que nos acompañaran el resto del día! Encontré una gente excepcional entre los paisanos de Nicolás. Hasta los taxistas eran cultos e informados de literatura española, actualidad y de sus futbolistas en España. Lo normal es que le preguntaran por Puskas o por los otros húngaros en España. Nos hicieron sentir en casa, aunque no entendíamos ni el húngaro ni el ruso ni el alemán que normalmente usaban...Papá nos llevó a su pueblo y conocimos su casa, que todavía tenía las iniciales de los nombres de los abuelos en la verja de entrada al jardín. Entonces era la vivienda y taller de un sastre. Nos llevó al cementerio judío de Orshaza y vi llorar a mi padre a moco tendido por primera vez en la vida. Pusimos flores en la tumba de los abuelos. Le embargó una emoción tremenda al ver la lista de compañeros, familiares, amigos y conocidos en el panel de nombres de los caídos durante la II guerra. No se me olvidará aquella sensación de desolación total. También vimos y charlamos con el enterrador de mis abuelos, un viejito con las piernas hinchadas que le contaba a mi padre, supongo que lo que le tocó pasar...En Budapest visitamos a la poca familia (primos) que le quedaban allí y que nos dieron algunos artículos de plata y cacharros de cocina de nuestra abuela. Y conocimos a quien fue su mejor amigo (Sos) de infancia y juventud, así como a su familia, además de conocer a quien fuera su novia, Margaret. Un viaje que nos sirvió para conocer una parte importante de nuestras raíces y del corazón de Nicolás.

Durante ambos viajes disfrutamos de todo lo que el amaba. Visita a los museos de las ciudades que visitamos, como Budapest, Viena, Venecia, Florencia, Roma y un largo etcétera. Una comida caliente al día en algún restaurante típico, y compra de sandwiches o cosas de "tavola calda" para cenar y dormir temprano en algun hostal o pensión de la localidad visitada. Y viaje durante las mañanas para llegar a la siguiente con tiempo de encontrar albergue. Si tocaba lugar con playa o lago (el lago Balaton por ejemplo) no daba tiempo de secar los bañadores, con lo cual nos los quitábamos y los atabamos en las ventanillas del coche para secarlos durante el viaje. Estilo gitano, pero muy divertido. También disfrutamos de alguna ópera al aire libre en Hungría, con los paisanos con pañoleta al pelo en vez de los tiros largos de otros países. Hungría en el 66 ofrecía a los ojos todavía muchas señales de la revolución...con los tiros en los muros de los edificios y todo era muy humilde. Mi padre nos hacía escribir cada día en un diario, para tener estos recuerdos siempre. Y ahí están. Tenía razón.

III

Alrededor de 1980 Nicolás se fue a vivir permanentemente en Andrín. Siempre estuvo enamorado de Asturias y el verde era su color favorito, y su casa naturalmente era la más bonita del mundo. Se construyó en 1968 en un pueblo precioso - declarado el más bonito de Asturias en 1965 - y el arquitecto, amigo suyo, Antonio Peláez, diseñó la casa, que recordaba a los hórreos locales o a los "bahays" filipinos por estar medio alzada sobre pegollos. Prácticamente acristalada por todas partes, disfrutaba de las vistas de la sierra del Cuera y el valle del Mijares que son espectaculares. Cumplió Nicolás su sueño de disfrutar de la retirada en un lugar bellísimo. Cuidaba de sus rosales y de una mimosa enorme y perfumadísima en febrero. Le pasó los trastos del oficio y el estudio a Ana y no volvió a hacer fotos. Iba a hacer su compra a Llanes y a por el periódico, al principio en su coche (con gran peligro del personal porque ya veía bastante mal por las catarátas) hasta que le quitaron el carnet (gracias a Dios!). También le operaron de las cataratas - un ojo bien y el otro tan mal que le dejaron "tuerto"...(el solía definirse como fotógrafo diciendo que era el "tuerto" en el país de los ciegos). Pobrecito mío.

Pero fueron tiempos de homenajes, exposiciones y viajes a muchos sitios, con sus fotos claro. Estuvo en Buenos Aires, en Jerusalén, en Roma y en Budapest. Eso que yo me acuerde, pero sus fotos viajaron bastante más.

Tiempos también de visitas frecuentes de amigos de la región, pero también de Madrid y del extranjero. Recuerdo que le visitaron sus amigos de juventud que vivían en America, Haydus y Benedek, y que a menudo ofrecía su delicioso café a amigos de sus hijos, periodistas, artistas y vecinos queridos y que le cuidaron mucho, como por ejemplo Ninón, que le cuidó más que yo! 

En este periodo de tiempo, la casa de Andrín se convirtió en punto de reunión familiar los veranos, navidades, findes y semanas santas. Además de la casa de Nicolás, Pablo había construido en un terreno adyacente su propia casa. Guapa y diferente - con incluso mejores vistas al estar situada a más altura. Allí recalaba la familia desde Japón cada año. Nicolás había traspasado a sus hijos el 'gusanillo' de la diáspora tradicional. Vivían en Japón sus dos hijos varones que le dieron tres nietos y que él conoció durante esas épocas: Lianna y Daniel de Pablo y Dania, hija de Nicky. Son los que más podrán recordarle, porque los demás o se incorporaron más tarde, o no habían nacido. (Manny, primo-hermano de Dania vino a España a mediadios de los 90, Siena nació cuando Nicolás apenas era ya consciente y Katya no había nacido). Recuerdo que le llevé una foto de Siena con pocos meses cuando él ya se estaba despidiendo del mundo, y me lanzó una sonrisa maravillosa de sorpresa y emoción como diciendo "qué guay, otra chica!".

"El canto del cisne" profesional llegó con la última exposición en Madrid, "Nicolás Muller-fotógrafo", que reunió lo mejor de su obra en el Museo de Arte Contemporáneo en Madrid, en 1994. Y el catálogo que se editó para la misma, resultó también el mejor de sus libros. Fenomenal. Mi ejemplar tiene su dedicatoria "A mi Chita, con el cariño de su padre" 13-5-94.

Su último año de vida fue más bien para olvidarse. Cosa que creo que consiguió en parte. Nicky, su hijo menor le dió el disgusto de muerte. Se fue al final del verano del 98. Durante su corta enfermedad aquel año le sumió en una tristeza infinita. La que tuvimos todos, pero él mucho más claro. En primavera, Nicky se había trasladado a vivir a Llanes, cerca de papá para cuidarle más que nada. Le acompañó a Hungría en Abril, en donde le hicieron un gran homenaje en su tierra, concediéndole la medalla al mérito artístico y también le dedicaron un espacio permanente a sus fotos en Orosháza.

Tras la marcha de Nicky, Nicolás cayó en la depresión final y víctima de varios ictus, hizo un recorrido de hospitales y residencia hasta volver a su adorada casa en Andrín, donde le cuidaron muy bien una pareja de médicos ucranianos en sus meses finales. Allá ibamos las hijas desde Madrid cada fin de semana o dos, ya que trabajábamos en Madrid. Posiblemente la "suerte" fue que apenas era consciente. Lo pasó escuchando música y con los ojos cerrados, en ese mundo suyo que le 'transportaba' y frente a su amado Cuera...Se marchó en la noche del 3 de Enero de 2000. Durmiendo y en paz.

Nadie en el mundo podrá presumir tanto de padre como yo. Y con razón. Besos.

Carmen, Abril 2013

La famila Muller en Andrin Circa 1970-71 ?

Links relacionados:

http://www.colectania.es/index.php?p=3&s=3&id_fotograf=221

http://lacomunidad.elpais.com/el-mundo-del-transporte-/2008/5/7/mis-fotografos-preferidos-2-1a-parte-

http://www.multimagen.com/notas/nota.php?id=2386

http://www.lahistoriaconmapas.com/historia/historia2/biografia-de-muller-nicolas-1913-2000/

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28 Julio 2017 CET 18:30

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