Hombre y corazón

 

Obituario Carlos Gil de "La Opinión" de Málaga La humanidad

La humanidad: Hombre y corazón; coraje y fuerza, la fuerza mental de quienes ama a los suyos, a los próximos y a los menos cercanos.

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JUAN DE DIOS MELLADO No importa que corriera, año tras año, los Sanfermines; ni que, año tras año, llegara a la meta, y siempre en buen puesto, en la maratón de Nueva York; ni que tan siquiera hubiera sido el primer gerente del Patronato de Turismo de la Costa del Sol. De los Sanfermines tenía las caricias de los toros en un brazo, del maratón tenía los huesos de la rodilla astillados y del Patronato tenía una mente privilegiada para dominar el difícil arte de la promoción turística y tocar las cuerdas de la sintonía del marketing sin que ninguna desentonara. 
De todo ello, me quedo con su corazón capaz de rozar la cima del Anapurna, porque nada ni nadie se le resistía, cabezón como «mañico» de Calatayud.

Se nos ha ido Carlos y Kathy y sus hijos pueden sentir que por las ondas del infinito cielo de la Costa del Sol este personaje de ojos vivos, curiosos, siempre llenos de vida ha iniciado su primer maratón, el que le llevará por la estrellas.

Como me dijo hace tiempo Carlos, «cuando inicie mi camino hacia el más allá me encontraré con tu hermano Víctor, será hermoso». Posiblemente ambos estarán retozando por nubes de algodón y se mecerán en los dulces atardeceres de los cielos morados y rojos hablando de su querida Costa del Sol.

Son muchos los atributos profesionales de Carlos Gil de cuya memoria muchos tenemos que aprender, pero son espacios cerrados que llevan nombres de guerra, eslóganes y mensajes de venta turística de la Costa del Sol, de Andalucía y de España. Nadie como él para dominar tan esquivo mundo empresarial aunque inventara que era mejor vender la diversidad dentro de la unidad.

He repasado su biografía en la Enciclopedia General de Andalucía y me siento un privilegiado por haber compartido tanto de su vida profesional, del que tanto aprendí, sobre todo algo radical en su vida y que fue norma ante las adversidades: capacidad de lucha y no había dificultad o problema que no se pudiera vencer.

Mañico era y mañico ha muerto, porque hasta el último momento luchó por respirar. De sus últimos días, dos recuerdos. Uno, la conversación que mantuvimos con el entonces consejero de Cultura, Paulino Plata, y que cuando se fue Carlos, dijo: «¡Qué gran hombre!», sabiendo que estaba tocado por La Parca. Y, la segunda, en el homenaje que le montó a Michael Limb y en el que nos reunió a unos cuantos amigos del inventor del Sunbook.

Hombre y corazón; coraje y fuerza, la fuerza mental de quienes ama a los suyos, a los próximos y a los menos cercanos. Yo siempre me creí estar entre los primeros y de ello doy fe en estas apresuradas líneas.

Carlos, ya lo sabes, si ves a mi hermano en la paz de las estrellas, levantad una copa por los mortales de aquí abajo que luchamos por sobrevivir. Tú lo hiciste en vida.

Carlos Gil, a la derecha, en el maratón de Nueva York de 2004.

 

Ignacio Vasallo DIRECTOR DE LA OFICINA ESPAÑOLA DE TURISMO EN PARÍS
Diario Sur 12 mayo 2012
Carlos Gil, a la derecha, en el maratón de Nueva York de 2004.
ace cinco años, con motivo de un viaje a la Costa del Sol, me pidió Carlos que le acompañase a recoger unos análisis médicos. Al bajar con los resultados, y con la misma perenne sonrisa, y sin que se le moviese un músculo de la cara, me dijo «tengo leucemia, me queda poco, pero he vivido una vida maravillosa y cuando toca, toca». Y así fue durante estos últimos cinco años, en los que la única queja que expresó fue que no lo dejaran correr maratones.
Conocí a Carlos a comienzos de los años setenta cuando, como primer gerente del Patronato de Turismo de la Costa del Sol, estaba poniendo dicho destino en los mapas turísticos mundiales. Especialmente notable fue su labor en Estados Unidos, un mercado difícil pero en el que se consiguieron en aquellos años cifras récord. A partir de entonces la promoción del turismo español fue la pasión y el trabajo de ambos.
Carlos y yo compartimos muchas aficiones, en general producto de su vitalidad, que podría incluso cualificarse de hiperactividad, en su caso. Era la maquina del movimiento perpetuo. Viajar con Carlos era una experiencia inigualable, conocía todas las ciudades, todos los restaurantes, todas las esquinas, en todos los continentes. Tenía amigos en todos los países.
Durante 18 años le acompañé a Pamplona a una de sus grandes citas anuales para correr los toros. En Pamplona estaba considerado como uno de los grandes corredores; es muy fácil ir al archivo fotográfico de la prensa local para ver sus entradas en la plaza, a pocos centímetros de las astas del toro. Hace cuatro años, un toro le rasgó el brazo y él enseñaba la cicatriz como un guerrero.
En el año 1996, con motivo de su cincuentenario y ya siendo yo director de la Oficina de Turismo de Nueva York, me pidió que lo festejáramos corriendo el maratón de esa ciudad.
Carlos, jugador de golf y andarín, nunca había corrido mientras yo llevaba 30 años haciéndolo. Empezamos a entrenarnos seis meses antes y terminamos en cinco horas, el objetivo marcado.
Así empezó su nueva profesión: Carlos Gil, corredor de maratones.
Corrimos juntos diez de los trece maratones que yo he terminado. En los últimos ya no estaba al alcance de mi capacidad seguir el ritmo que marcaba Carlos, paso corto y sin pausas ni para beber. Algunos los terminé gracias a él, que no paraba de animarme, ya se sabe, el sufrimiento dura unas horas, el orgullo toda la vida. En total corrió más de 30 maratones en todo el mundo, con marcas de tres horas y media que solo alcanza la elite de los corredores cincuentones y no digamos sexagenarios. Creo que esa era la actividad de la que se sentía más orgulloso.
Poco tengo que decir sobre su trabajo en Turismo, en el que era reconocido como uno de los grandes profesionales de la Costa del Sol, también llamada Costa del Gil.
Carlos encontraba hoteles cuando estaban llenos, plazas aéreas cuando había sobreventa, atendía a todos los periodistas o agentes que le enviábamos, sin exigir nada a cambio.
Su facilidad para traspasar culturas era un signo destacado de su personalidad, se movía (literalmente) a gusto en cualquier parte del mundo identificando inmediatamente los lugares más interesantes de cada sitio.
Su amor no eran las piedras y los libros, sino las personas y los espacios. Su concepto de la cultura no era elitista sino abierto.
Su familia lleva también el sello de la universalidad, Cathy, una malagueña del Canadá profundo; Carlos, andaluz neoyorquino, y Claire, francesa de la Costa del Sol, aprendieron desde la infancia que se puede ser aragonés y universal, sin dejar de ser malagueño, que es lo que él quiso ser por elección.
 

Noticias

En 2016 solo se efectuaron 60.000 DESAHUCIOS, el Prtido Popular nos asegura que la CRISIS SE ACABO pero LOS DESAHUCIOS CONTINUAN.

La LEY MORDAZA VA EN CONTRA DE LOS QUE DENUNCIAN LA CORRUPPCIÓN Y PROTEGEN A LOS CORRUPPTOS Y A LOS CORRUPPTORES.

El PP y la BANCA MANO A MANO EN DEFENSA DE LOS CIUDADANOS.

 

 

Su obra maestra es la LEY MORDAZA

 

Este INDECENTE se fue a Las Vegas en busca de Dios, después de mucho buscar lo encontró FINALMENTE COMULGANDO ENTRE LAS PIERNAS DE UNA PUTA. wb

 

Lo de la LEY MORDAZA nos trae de calle ya que NO PODEMOS DECIR LO QUE VERDADERAMENTE PENSAMOS DE ESTE NAZI HIJO DE PUTA

 

http://www.wikiblues.net/el-neonazi-de-fern%C3%A1ndez-d%C3%ADaz-no-tiene-ni-puta-idea-de-lo-que-hace

 

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